Si nos paráramos a pensar en lo que
aprendimos en la escuela, nos vendrían a la mente nombres de hombres, fechas
importantes y grandes batallas. Nos enseñaron reyes, exploradores, científicos
y líderes. Sin embargo, muchas de nosotras y nosotros crecimos sin encontrar en
esos libros los nombres, las historias y los logros de tantas mujeres que
también transformaron el mundo.
No nos enseñaron a vernos en esas
páginas, ni a reconocernos en muchos de los inventos, descubrimientos, obras
artísticas o avances sociales que hoy forman parte de nuestra vida. Y, sin
embargo, las mujeres siempre han estado ahí: investigando, creando, cuidando,
liderando, imaginando futuros distintos.
Por eso hoy queremos proponeros
una pregunta sencilla, pero con una respuesta infinita: ¿Qué mujer te hubiera
cambiado la vida si la hubieras estudiado en el colegio?
Quizá una científica que
despertara tu curiosidad por el mundo. Quizá una artista que te animara a
expresarte sin miedo. Quizá una deportista que te mostrara que el esfuerzo y el
talento no tienen género. O quizá una mujer de tu propia familia, cuya historia
nunca apareció en un libro, pero que ha sido ejemplo de valentía, trabajo y
amor.
Nombrar a las mujeres no es una
cuestión de nostalgia ni de moda. Es una forma de mirar la historia con más
verdad. Es reconocer que el conocimiento, la cultura y el progreso han sido
construidos por muchas manos diferentes.
En la educación infantil
comenzamos a construir la forma en que niñas y niños miran el mundo y se miran
a sí mismos. Cuando ampliamos los referentes que les mostramos, cuando
incluimos historias diversas y visibilizamos a mujeres que han contribuido al bienestar
común, estamos abriendo más posibilidades para todas las personas.
La infancia necesita saber que
pueden ser lo que sueñen. La infancia necesita aprender que el talento, la
inteligencia, la creatividad y el liderazgo no pertenecen a un solo género. Y
todas las criaturas necesitan crecer con una visión del mundo más completa, más
justa y más real.
Educar en igualdad también
significa esto: contar historias donde todas las personas tengan lugar.
Porque cuando nombramos a quienes
durante mucho tiempo quedaron en silencio, no solo estamos recordando el
pasado. Estamos reparándolo. Y, al mismo tiempo, estamos ayudando a construir
un futuro en el que cada niña y cada niño pueda imaginar su propio camino sin
límites.
Para seguir compartiendo estas
historias también en casa, os dejamos algunas propuestas de lectura que pueden
ser un buen punto de partida sobre mujeres valientes, diversas e inspiradoras:
-
Rosa Caramelo
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Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes:
Mi primer libro de mujeres extraordinarias
-
Daniela pirata
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Las princesas también se tiran pedos
-
Las princesas que cambian cuentos